Túnez estrena libertad
Las revueltas populares tunecinas, tras cerca de treinta días de constantes manifestaciones callejeras contra la corrupción y el desempleo, que estuvieron a punto de saltar hasta el vecino Argelia, se han saldado con una reestrenada libertad. El pasado viernes 14 de enero de 2011, el presidente de Túnez, Zine el Abidine Ben Ali, abandonó el país ante la imposibilidad de frenar las protestas, 23 años después de subir al poder. En ausencia del presidente, el cargo ha sido asumido de manera interina por el primer ministro, Mohamed Ghanuchi, que se ha comprometido a respetar la Constitución y ha pedido sentido patriótico y unidad a los tunecinos “de todas las sensibilidades políticas”.
Estado de emergencia
Las autoridades han decretado el estado de emergencia en todo el país, lo que implica que el toque de queda impuesto días atrás se amplía y estará vigente de cinco de la tarde a siete de la mañana. Tampoco podrá haber reuniones de más de tres personas y las Fuerzas del Orden podrán disparar contra cualquier sospechoso que no obedezca a una orden. Además, el Ejército ha tomado el control del aeropuerto internacional de la capital y se ha cerrado todo el espacio aéreo. La renuncia del presidente, que fue seguida de una noche de celebraciones populares pese al toque de queda impuesto el miércoles, no ha servido para evitar nuevas protestas que han costado la vida a entre 23 y 66 personas -cifras del gobierno y la oposición, respectivamente.
Un mes de protestas
Los incidentes comenzaron cuando, el pasado 17 de diciembre, un joven licenciado que vendía verdura se prendió fuego frente a un edificio oficial en Sidi Bouziz después de que un policía le abofetease y se le retirase el permiso para vender. Murió el 6 de enero. Las protestas se sucedieron y ya no hubo forma de pararlas. El miércoles 12 de enero, el presidente destituyó al ministro del Interior, responsable de la brutal represión de la revuelta, y anunció una comisión de investigación sobre la corrupción y ordenó la liberación de todos los detenidos en las protestas. De nada sirivió: tras su alocución, miles de personas desafiaron el toque de queda y, durante la noche, celebraron que Ben Ali tenía fecha de caducidad. Las manifestaciones se produjeron en todas las regiones del país, como la de Kairouan, en el centro del país, o en la capital de la cuenca minera de Gafsa, en el suroeste. También en las regiones del centro oeste como Kaserín, Tela y Sidi Bousaid, donde miles de personas han salido a las calles para demandar la salida del presidente.
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