Greenpeace acusa a Garoña

Noviembre 21, 2008

Protesta de Greenpeace contra la central nuclear de Garoña

Greenpeace ha puesto en marcha una nueva campaña de denuncia de la central nuclear más antigua de España, justo en el momento en que se levantan voces hasta en el partido del Gobierno de apoyo a la energía nuclear. Ante la presión de los activistas de la ONG verde, los responsables de la central aseguran que si la planta no fuera segura no estaría funcionando (y nosotros nos lo creemos). 

La central más antigua

La central nuclear de Garoña se puso en marcha en 1971. Su permiso de explotación termina en julio de 2009; sin embargo, Nuclenor (Endesa 50%-Iberdrola 50%), ha pedido una prórroga de 10 años más. Según datos de la ONG, la aportación de la central al sistema eléctrico en 2007 fue tan solo de un 1,28% sobre el total de generación neta de electricidad de ese año en España. “Garoña está más que amortizada, su escasa producción eléctrica está sobradamente compensada por el incremento anual de la electricidad renovable, tiene serios problemas de agrietamiento por corrosión, y el rechazo social que genera es manifiesto”, ha declarado Carlos Bravo, responsable de la campaña de Greenpeace.

VER: www.elpais.com


Greenpeace: Nucleares, no

Noviembre 12, 2008

Greenpeace reabre su campaña antinuclar

España es uno de los doce países más nuclearizados del mundo, tanto por el número de reactores (actualmente nueve en funcionamiento, en siete ubicaciones distintas) como por la potencia instalada (7.816 Megavatios, a 31 de diciembre de 2001, según Red Eléctrica de España en su “Informe 2001 de Operación del Sistema Eléctrico”). En el pasado hubo planes megalómanos para construir en España hasta 39 centrales nucleares, planes que fueron al traste por factores de índole política. En 1984, el Gobierno de Felipe González implantó una moratoria nuclear.

CENTRALES

La central nuclear José Cabrera (Guadalajara), más conocida por Zorita, inaugurada en 1968, forma, junto con las de Santa María de Garoña (Burgos, 1971) y Vandellós-I (Tarragona, 1972), el grupo de las centrales llamadas de “primera generación”. A esas siguieron las de “segunda generación”: Almaraz I y II (Cáceres, 1981 y 1983, respectivamente), Ascó I y II (Tarragona, 1983 y 1985, respectivamente) y Cofrentes (Valencia, 1984). Y, en una “tercera generación”, Vandellós-II (Tarragona, 1987) y Trillo (Guadalajara, 1988). La central nuclear de Vandellós-I, tras sufrir un grave accidente en 1989, fue cerrada definitivamente en 1990.

La moratoria nuclear decidida por el Plan Energético Nacional de 1983, aprobado en Consejo de Ministros por el Gobierno socialista el 28 de marzo de 1984, canceló un gran número de proyectos de centrales nucleares (Sayago, Regodola,….) y paralizó la construcción, ya iniciada, en mayor o menor grado, de las centrales de Lemoniz I y II (Guipúzcoa), Valdecaballeros-I y II (Badajoz) y Trillo-II (Guadalajara). La decisión fue adoptada por motivos económicos (el elevadísimo coste de la energía nuclear) y energéticos (el exceso de potencia instalada). No obstante, se permitió la finalización de la construcción de varias centrales, algunas ya en estado muy avanzado (Ascó-II, y Cofrentes) y otras en un estado más incipiente (Vandellós-II y Trillo). La entrada en vigor de la Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional (LOSEN), a principios de 1995, zanjó la polémica sobre el futuro de estas 5 centrales al establecer su cancelación definitiva como proyectos nucleares.

Así pues, en España, desde entonces, no hay ninguna central nuclear en construcción ni proyectada. Actualmente, el Gobierno prevé, como refleja su propuesta de “Planificación y desarrollo de las redes de transporte eléctrico y gasista 2002-2011″, mantener en operación hasta el 2010 las 9 centrales nucleares existentes, y ello a pesar del peligroso funcionamiento de centrales como Zorita y Garoña, o el grave problema de los residuos radiactivos de alta actividad, aún sin resolver. No obstante, el lobby nuclear está presionando fuertemente al Gobierno para que se replantee la situación y promueva la construcción de nuevas centrales, además de extender la vida de las ya existentes, como Zorita, a pesar de sus problemas de seguridad. Así, algunas voces del Gobierno han expresado su intención de reabrir el debate nuclear. Greenpeace mantiene su compromiso de luchar hasta quedar sin aliento por el abandono de la energía nuclear en España.